
Yo tenia la muy segura convicción de que la cosecha de las Ćŗltimas 5 dĆ©cadas no serĆa nada bueno para el paĆs que venĆa de disciplina de dictaduras.
Nos pusimos loco en el primer sorvo de democracia y libertad de expresión.
Nos robamos todos los vienes de la dictadura que los reales dueƱos Ʃramos nosotros mismos.
Rompan filas y viva el desorden lo que nunca quiso el profesor Juan Bosch que ahora lo entiendo junto a Camaño, Peña Gómez y muchos jóvenes de grandes ideas y valientes.
Que nos pasó?
PorquƩ llegamos a este tan elevado nivel de desprecio hasta por nuestra propia vida.
Irrespetamos a nuestra madre, a nuestro padre, a las abuelas y abuelos, y por una herencia matamos a un hermano.
Un libertinaje con el mƔs alto nivel del irrespeto.
La manada hambrienta por democracia y libertad confundió el significado de los términos y entendieron que eran libertinaje, irrespeto, robo, prostitutas, drogas, juegos, alcohol, sicariato, bandas al servicio del que pague para ejecutar hasta su madre, el padre o un hermano para quedarse con la herencia.
Estamos justamente en el peor de los caminos, no respetamos al presidente ni su familia y si al presidente se le ocurre defenderse es un antidemocrata y viola los derechos humanos.
Sin un juez hace valer la ley tƩrmina fƔcilmente en el cementerio o un familiar.
A las autoridades militares que existen muchos buenos y honestos se lo comen vivo porque se le ocurrió poner orden.
La degradación del paĆs en tĆ©rminos morales recibió un tiro de gracias con las llegadas de las redes sociales.
El privilegio de la tener una estación de radio algo tan importante para cuidar la cultura y cultivar el folklore y educar las familias entró en una crisis moral total.
Los periódicos estÔn apostando a sobrevivir a base de credibilidad en su guerra con las redes, a pesar que no es su mejor momento, si se descuidan y sólo miran hacia un lado y no tienen libertad de espacio para todos los que aún sirve del cÔncer sin metÔstasis por el que pasa la sociedad tocaran fondos.
Por ese desgaste moral, por esa inconducta, por ese libertinaje de las redes sociales todos pagaremos.
Lo que haga un familiar, un hermano, un amigo o una persona nombrada por un presidente se la cargan como si el presidente pudiese tener el control de 700 mil empleados pĆŗblicos.
Cuando leo o veo el irrespeto a la autenticidad moral, es que entiendo el porquĆ© de las dictaduras y el porquĆ© tenemos presidentes que decidieron poner su paĆs en orden cueste lo que le cueste.
Fuente…
Luis Medrano


