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jueves, septiembre 17, 2026
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CASOS SIMILARES…

Cuando el subconsciente traiciona: dos declaraciones que estremecieron a RepĆŗblica Dominicana

En la historia reciente de República Dominicana, dos casos de desapariciones infantiles han estremecido al país no solo por su crudeza, sino por un inquietante patrón psicológico: la traición del subconsciente. En ambos episodios, los presuntos responsables dejaron escapar frases que, en retrospectiva, revelaron mÔs de lo que pretendían ocultar.

En agosto de 2017, la desaparición de Emely Peguero, una adolescente embarazada, sacudió a la nación, durante los días de búsqueda, Marlin Martínez, madre de Marlon Martínez, quien luego sería condenado por el asesinato, ofreció declaraciones públicas en las que se refirió a Emely en tiempo pasado, diciendo: "ella era parte de nosotros", "ella era la novia de mi hijo". En ese momento, Emely aún era oficialmente una persona desaparecida.

Esa frase, aparentemente inocente, fue interpretada por muchos como una grieta en la fachada de inocencia que Marlin intentaba proyectar, el tiempo le dio la razón a quienes sospechaban, Marlin fue condenada por complicidad, ocultamiento de cadÔver y sustracción de menores, su subconsciente, quizÔs incapaz de sostener la mentira, la traicionó.

El caso mƔs reciente, ocurrido el 31 de diciembre de 2025, involucra a la pequeƱa Brianna Genao Rosario, de apenas tres aƱos, desaparecida en la comunidad de Barrero, Imbert, Puerto Plata.

La angustia colectiva se transformó en horror cuando, días después, uno de sus tíos, Rafael Reyes Núñez Rosario, alias Papito, supuestamente confesó ante las autoridades haber abusado y asesinado a la menor.

Sin embargo, el caso estÔ lejos de estar cerrado, aunque la Policía Nacional alegadamente confirmó la confesión, el cuerpo de la niña aún no ha sido encontrado.

El propio confeso declaró no recordar el lugar donde lo enterró, ademÔs se ha señalado que otro tío, Reyes Rosario Núñez, también estaría implicado 

Ambos fueron detenidos, pero luego son dejados en libertad, existen versiones que indican que la confesión pudo haberse obtenido bajo presión o golpes, y que podría haber un pacto de silencio entre los implicados para no revelar el paradero del cuerpo.

La comunidad, por su parte, ha expresado dudas sobre la veracidad de la confesión, especialmente porque los sospechosos participaron en las búsquedas iniciales de la niña.

Este caso es complejo y aún estÔ en desarrollo,  hasta que no haya una sentencia firme, debe prevalecer el principio de presunción de inocencia  sin embargo, no deja de llamar la atención que, en sus primeras declaraciones ante las cÔmaras, uno de los tíos se refiriera a la niña en tiempo pasado: "la quería como mi hija", "la mujer, la muchachita", diciendo con no la boca e insinuando sí con la cabeza al mismo tiempo. ¿Fue un simple error producto de los nervios o una traición del subconsciente?

Ya vimos cómo en el caso de Marlin Martínez, una frase similar fue el preludio de una verdad mÔs oscura.

El lenguaje es un espejo del alma, cuando la mente consciente intenta construir una narrativa falsa, el subconsciente puede delatar la verdad. Psicólogos forenses han señalado que los culpables, al hablar de sus víctimas, tienden a usar el pasado incluso cuando oficialmente estÔn desaparecidas, porque en su mente ya saben lo que ocurrió. Estas palabras, cuando se examinan con atención, pueden ser tan reveladoras como una prueba forense.

La justicia dominicana tiene ahora la responsabilidad de esclarecer este nuevo caso con rigor, sin ceder a presiones ni prejuicios.

Mientras tanto, la sociedad observa, escucha y recuerda que, a veces, la verdad no se grita  se escapa en un verbo mal conjugado, en una frase que el subconsciente no logra censurar.

Fuente Periodista Danny Chevalier

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