Cuando el subconsciente traiciona: dos declaraciones que estremecieron a RepĆŗblica Dominicana
En la historia reciente de RepĆŗblica Dominicana, dos casos de desapariciones infantiles han estremecido al paĆs no solo por su crudeza, sino por un inquietante patrón psicológico: la traición del subconsciente. En ambos episodios, los presuntos responsables dejaron escapar frases que, en retrospectiva, revelaron mĆ”s de lo que pretendĆan ocultar.
En agosto de 2017, la desaparición de Emely Peguero, una adolescente embarazada, sacudió a la nación, durante los dĆas de bĆŗsqueda, Marlin MartĆnez, madre de Marlon MartĆnez, quien luego serĆa condenado por el asesinato, ofreció declaraciones pĆŗblicas en las que se refirió a Emely en tiempo pasado, diciendo: "ella era parte de nosotros", "ella era la novia de mi hijo". En ese momento, Emely aĆŗn era oficialmente una persona desaparecida.
Esa frase, aparentemente inocente, fue interpretada por muchos como una grieta en la fachada de inocencia que Marlin intentaba proyectar, el tiempo le dio la razón a quienes sospechaban, Marlin fue condenada por complicidad, ocultamiento de cadÔver y sustracción de menores, su subconsciente, quizÔs incapaz de sostener la mentira, la traicionó.
El caso mƔs reciente, ocurrido el 31 de diciembre de 2025, involucra a la pequeƱa Brianna Genao Rosario, de apenas tres aƱos, desaparecida en la comunidad de Barrero, Imbert, Puerto Plata.
La angustia colectiva se transformó en horror cuando, dĆas despuĆ©s, uno de sus tĆos, Rafael Reyes Núñez Rosario, alias Papito, supuestamente confesó ante las autoridades haber abusado y asesinado a la menor.
Sin embargo, el caso estĆ” lejos de estar cerrado, aunque la PolicĆa Nacional alegadamente confirmó la confesión, el cuerpo de la niƱa aĆŗn no ha sido encontrado.
El propio confeso declaró no recordar el lugar donde lo enterró, ademĆ”s se ha seƱalado que otro tĆo, Reyes Rosario Núñez, tambiĆ©n estarĆa implicadoĀ
Ambos fueron detenidos, pero luego son dejados en libertad, existen versiones que indican que la confesión pudo haberse obtenido bajo presión o golpes, y que podrĆa haber un pacto de silencio entre los implicados para no revelar el paradero del cuerpo.
La comunidad, por su parte, ha expresado dudas sobre la veracidad de la confesión, especialmente porque los sospechosos participaron en las búsquedas iniciales de la niña.
Este caso es complejo y aĆŗn estĆ” en desarrollo,Ā hasta que no haya una sentencia firme, debe prevalecer el principio de presunción de inocenciaĀ sin embargo, no deja de llamar la atención que, en sus primeras declaraciones ante las cĆ”maras, uno de los tĆos se refiriera a la niƱa en tiempo pasado: "la querĆa como mi hija", "la mujer, la muchachita", diciendo con no la boca e insinuando sĆ con la cabeza al mismo tiempo. ĀæFue un simple error producto de los nervios o una traición del subconsciente?
Ya vimos cómo en el caso de Marlin MartĆnez, una frase similar fue el preludio de una verdad mĆ”s oscura.
El lenguaje es un espejo del alma, cuando la mente consciente intenta construir una narrativa falsa, el subconsciente puede delatar la verdad. Psicólogos forenses han seƱalado que los culpables, al hablar de sus vĆctimas, tienden a usar el pasado incluso cuando oficialmente estĆ”n desaparecidas, porque en su mente ya saben lo que ocurrió. Estas palabras, cuando se examinan con atención, pueden ser tan reveladoras como una prueba forense.
La justicia dominicana tiene ahora la responsabilidad de esclarecer este nuevo caso con rigor, sin ceder a presiones ni prejuicios.
Mientras tanto, la sociedad observa, escucha y recuerda que, a veces, la verdad no se grita se escapa en un verbo mal conjugado, en una frase que el subconsciente no logra censurar.
Fuente Periodista Danny Chevalier



